
En la ciudad de Medellin, Colombia, el gremio funerario, quienes se autodenominan los "carelápidas", han venido notando que en los últimos años la balanza entre entierros y cremaciones se ha movido hacia la segunda práctica. Medellin es la ciudad colombiana con mayor número de cremaciones, en torno al 60% del total de fallecidos. Medellin tambien es la ciudad donde van creciendo los casos de personas "que son pasadas sin escalas de su lecho de muerte al horno". Este aumento de la cremación directa, o "camillazo" como la llaman allá, se refleja en las cifras que muestran que hace 10 años se velaba el 93% de los difuntos y hoy en dia esta cifra ha bajado al 76%. Las razones para escoger el "camillazo" son muy variadas. Hay quienes abrevian los rituales para que "la muerte, que creen contagiosa, no se les pegue". Otros descartan las salas de velación porque no toleran las tan variadas manifestaciones de dolor de los demas ocupantes. Hay quienes quieren ser prácticos y no ponerse con cortejos, trasnochos y eventos sociales. Tambien hay una falta de consenso sobre el comportamiento apropiado, se cree que el llorar denota mala educación y remordimientos y "no permite que los muertos se vayan" o que visitar cementerios es malo para la salud. Hay razones de índole ecológico y por último pero la mas importante por el número de seguidores, está la razón económica.
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